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Conocimientos Místicos y Científicos
de la Verdadera Pasión de Cristo,
la cual él sufrió por ti.
LAS HERIDAS CURATIVAS
DE JESUS
Mientras con dificultad entendí la Palabra de Dios, aprendí algo sobre el poder milagroso del sufrimiento. Y mientras relacioné mi dolor a lo que Jesús pasó el Viernes Santo, descubrí la energía curativa de sus heridas. |
Jesús reveló a las Santas Gertrudis, Brígida, Mechtilde y Caterine de Siena que aquellos que mediten en su pasión son muy queridos para él.
San Agustín escribió que ‘No hay una ocupación más lucrativa para el alma que meditar diariamente en la Pasión de Nuestro Señor.” ¿Por qué es esto?
El Bendito Denis el Cartusiano dijo: “Si no lo amamos porque él es bueno, porque él es Dios, amémoslo por lo menos porque él ha sufrido tantas cosas para nuestra salvación.”
La siguiente es una serie de descripciones de cómo Jesús sufrió por usted, revelado por los santos y místicos a través de los siglos y por los científicos de hoy. La iglesia enseña que las revelaciones privadas, como las que incluimos aquí, pueden ser usadas para profundizar nuestra fe, pero no es esencial creerlas, porque solo la doctrina de la Santa Escritura y la Iglesia son verdades indisputables. El material en este folleto se ha recopilado para ayudarle a encontrar curación a través de Jesús, para darle una experiencia más profunda de su amor, y para inspirarle a que devuelva ese amor completamente.
Los crucifijos que vemos hoy son versiones limpias de la horrible tortura que nuestro Señor sufrió por amor a nosotros. ¡Tenga presente, mientras medita en las imágenes gráficas de este artículo, que Jesús alegremente y de buena gana se sometió a estos dolores intensos porque EL TE AMA!
A él que soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores... El, en cambio, fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Sobre él descargó el castigo que nos sana y con sus cicatrices nos hemos sanado. (Isaías 53:4,5)
Santa Brígida de Suecia cree que Jesús le dijo esto:
"Que se sepa que el número de soldados armados eran 150; los que me arrastraron mientras estaba atado eran 23. Los verdugos de la justicia eran 83; los golpes recibidos en mi cabeza eran 150; en mi estómago, 108; patadas en mis hombros, 80. Me condujeron, atado con cuerdas y por el pelo, 24 veces; me escupieron en la cara 180 veces; me golpearon en el cuerpo 6.666 veces; me golpearon en la cabeza, 110 veces. Me empujaron toscamente, y a las 12 me levantaron halándome del cabello; pinchado con espinas y tirado por la barba 23 veces; recibí 20 heridas en la cabeza; azotado con espinas, 72; pinchazos de espinas en la cabeza, 110; espinas mortales en la frente, 3. Me azotaron y luego me vistieron como rey de burla; me propinaron heridas en el cuerpo, 1.000. Los soldados que me condujeron al Calvario eran 608; los que me miraron eran 3, y los que se burlaron de mí eran 1.008; las gotas de sangre que perdí eran 28.430.”

Como muchos se espantaron de él,
porque desfigurado no parecía hombre ni tenía aspecto humano.
(Isaías 52: 14)
No debemos sorprendernos simplemente porque no estamos acostumbrados a ver a Jesús de esta manera. Después de todo, ¿no tiene sentido que Jesús sufrió al N grado, puesto que los pecados de la humanidad son innumerables? ¿Y no tiene sentido que Satanás hubiese inspirado a los torturadores de Jesús a descargar su propia rabia y venganza contra el hijo de Dios, puesto que él pensó equivocadamente que finalmente él estaba derrotando al Hombre que era la mayor amenaza contra su reino maligno?
Sorprendámonos, mejor, de cuánto Jesús nos ama, cuánto sufrimiento Jesús eligió imponerse para rescatarnos del pecado y de la muerte. Sorprendámonos de cuánto él quiere sanarnos, porque:
Sus cicatrices nos sanaron. (1 Pedro 2:24)
Los santos, místicos y científicos citados en estas páginas son:
- Santa Brígida de Suecia (1303-1373), visionaria.
- Venerable Maria d’Agreda (1602-1665), visionaria.
- San Alfonso de Liguori (1696-1787), Obispo y Doctor de la Iglesia.
- Hermana Ana Catherine Emmerich (1774-1824), visionaria y estigmatista.
- Hermana Josefa Menendez (1890-1923), visionaria.
- Hermana Teresa Neumann (1898-1900s), visionaria y estigmatista.
- Monseñor Julio Ricci (presente, Roma), experto en el Santo Sudario de Turín que ha pasado 30 años investigando cada marca en el Sudario.
- Dr. Robert Buckley (presente, Los Angeles), patólogo forénsico
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